Clase 26 de Rafa Gálvez: Construyendo el punto – Pádel Femenino

Vigésima sexta clase de Rafa Gálvez: Construyendo el punto

Video vía Rafa Gálvez  Pádel y Tenis   |   Facebook: Rafael Gálvez Muñoz 

video+clases+rafa+galvez+padel+femenino¡Pádel masculino!, ¡pádel femenino!. Seguro que alguna vez te ha ocurrido que en cualquier tertulia padelera ha surgido la típica conversación en la que se pone en enfrentamiento directo al pádel masculino y al femenino al respecto de cuál reporta más espectáculo y matices de esa índole. A estas alturas creo que todos tenemos claro dónde se sitúan las diferencias más relevantes entre ambos. Pero palabras como fuerza, ritmo, potencia, velocidad de bola, remates por 3, etc, etc, etc… suelen cobrar protagonismo en ese tipo de conversaciones. Siendo objetivos y centrándonos un poco en el juego puro y duro entiendo que de ambos se pueden extraer muchas cosas y muy positivas. Que el componente físico juega un papel determinante a la hora de llevar a cabo ciertas acciones del juego sabemos que es evidente y suele ser la excusa más socorrida para justificar que el pádel masculino va por delante o está por encima del femenino.

Pero si ahondamos un poco y miramos con calma el desarrollo del juego, no todo son diferencias entre ambos y como no podía ser de otra forma hay factores que entiendo que no hacen distinción alguna de género. Independientemente de que cada uno se desarrolla a su ritmo y tenga su propio manejo de las “marchas”, uno de esos factores comunes considero que es la “construcción del punto”. Que ellos lo hacen a mayor velocidad y/o ritmo y ellas a menos, pues vale, puede ser palpable y saltar a la vista, pero no por ello creo que ni hay que cuantificar, ni ninguno tiene más o menos mérito que el otro. Al final, el objetivo que se pretende es el mismo, o sea, que la pareja rival termine fallando o que nos termine entregando una pelota con la que poder cerrar directamente el punto en disputa. Por ello entiendo que no es sólo la velocidad en el juego y sus derivados más directos lo que marca las diferencias, sino más bien el nivel de consistencia y regularidad que tenga el jugador o jugadora a la hora de pasar la pelota al otro lado de la pista. Y eso, tanto en el pádel masculino como en el femenino, es el pan nuestro de cada día. Un jugador de pádel debe ser paciente, no tener prisa y además tener claro a lo qué está jugando. Por ello lo suyo es invertir tiempo en aprender a golpear la pelota siempre con un criterio táctico correcto, lo que permitirá “fabricar” el punto de cara a poder ganarlo.

Y en el caso del vídeo que os muestro, tenéis 2 puntos de pádel femenino en los que prima esa paciencia a la hora de elaborar o construir el punto. Finalmente, fruto de ese trabajo, siempre hace acto de presencia una pelota con la que se puede intentar cerrar el punto manejando un alto porcentaje de probabilidades de conseguirlo.

Ahora bien, si este vídeo lo comparamos con alguno similar de pádel masculino, pregunto: ¿es que en ambos no se ven a los participantes moviéndose constantemente?, ¿es que en ambos no prima el juego cruzado-diagonal?, ¿es que en ambos no se ataca por el centro?, ¿es que en ambos no se tiran globos muy altos?, ¿es que en ambos no se acelera la bola cuando toca y/o se puede?, …y seguro que podríamos poner algunas preguntas más. Así que como dice el refrán, “las apariencias, engañan”, lo mismo resulta que no hay tantas diferencias entre pádel masculino y femenino.

De manera que si queremos mejorar nuestro nivel toca quedarse con lo esencial, a su vez coincidente, tanto del pádel masculino como del femenino. En este caso, independientemente de la puesta en escena de cada uno de ellos, siempre hay que jugar construyendo cada punto.

Saludos.

Rafa Gálvez

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